Hace tiempo que no escribía, resulta que mi vida ha dado un giro absoluto. En cuestión de 1 mes dejé mi empresa, corrijo, me echaron. Me he metido en varios tinglados al mismo tiempo; estoy con mi socia, sacando adelante el catering y sin saber muy bien como, tenemos un bar de tapas. Además, sigo en mi empeño con el coaching y la formación.
Os cuento el motivo de mi cabreazo, que ya he anunciado en algún momento.
Como algunos ya sabéis, tengo 30 años, una hipoteca (para mi solita) y las obligaciones de pago que el 90% de los españoles tienen. Como más arriba cuento, me he embarcado en una aventura con una mujer estupenda y llena de ganas. Se llama Elena, “la Helen” como digo yo. Por cierto, igual me acuchilla por nombrarla, pero… ya no tiene marcha atrás, porque no me apetece borrar lo que he escrito. Creo que de esto, es lo mejor que me he llevado, es una tía emprendedora, con ganas, creativa, llena de vida y empuje. Es humana como todos y a veces le entra “la bajona”, pero bueno, de momento, parece que nos hemos complementado. Al principio me entró a mi y ella estaba animadísima, hace un par de semanas le atacó a ella y yo andaba como una moto. Ella tiene más responsabilidades que yo. De hecho, tiene dos pequeñas responsabilidades.
A lo que vamos; nos metemos juntas en este tema. Es imaginable que han sido todo pagos, todo y todo. Y más. Creo que además, estamos contribuyendo a la sociedad, ya que, creamos empleo. Continúo:
- Inscripción en el Registro Mercantil: 183 euros (por cierto, lo hicimos por Internet, no había allí funcionario alguno que pulsara la tecla).
- revisión de extintores: 2 - - euros (por ser discreta con las cantidades).
- Tasa terraza: mejor no lo pongo.
- Seguros: 5- - euros (siguiendo con la discreción)
- Capital social: ya sabéis todos lo que es.
- Papelito antiplagas que exige la comunidad: 210 euros
- Y así suma y sigue.
- Que digan que hacen falta emprendedores y el gobierno, comunidad o lo que sea no te ponga ni un duro, ¡no tiene precio!
Así que una vez más, sólo puedo dar las gracias a nuestras familias y parejas, por apoyarnos económicamente, por lo bien que se están portando y por su ánimo constante.
Ahhh! Y sobretodo me quedo con un día fantástico en el que “la Helen” y yo dimos rienda a nuestra creatividad pintando puertas por doquier…
Va por ti, Elenita.
Diana