martes, 26 de junio de 2012

Yo, de mayor, quiero ser Rocío.

Ya está suficientemente dedicado...





He conocido a una persona que me tiene entusiasmada, sé que es empezar de una manera fuerte este escrito, pero es la manera más real y fidedigna de nombrar lo que pienso. Se llama Rocío Bracero, es periodista, y este es su enlace: www.rociobracero.com ; como se puede ver,  pese a su juventud, tiene una dilatada experiencia en televisión.
Pero… esto no es lo más destacable de ella. La tía es una máquina. Tuvo una gran idea y la ha puesto en marcha, cree en esta idea (y en ella misma) y destina toda su energía a que esto salga adelante.
Sus colaboradores, entre los que tengo el gusto de encontrarme, estamos puntualmente informados de lo que ocurre con TVEscuela Onlyframe www.tvescuela.com.
Nos anima y emplea frases como: “pienso sacar este barco a flote para que todos hagamos grandes cruceros en él”.
Cuando habla de su proyecto se le llena la cara de luz, sonríe, se entusiasma y con ello te involucra, cuando escuchas sus comentarios piensas:  “¿cómo no voy a participar de esto?”. No hacerlo resulta, prácticamente, una tarea imposible.

En coaching hablamos mucho de liderazgo, cosa que creo que debería de empezar a cambiar, el término está muy manido; ¿no sería mejor  fijarnos en estas personas que tenemos tan cerca y empaparnos de su torrente de fuerza y creatividad?, ¿no es mejor un ejemplo real?
La tía, además de creer en ella misma y en quienes ha decidido rodearse, es pura acción, se le han ocurrido un montón de cosas y no las cuestiona. Mi sensación es que su lema es: “¿se puede?, entonces ¿a qué esperas para hacerlo?”. Y va y lo hace: web, blog, evento, Twitter, Facebook, publicidad directa en la universidad, camisetas corporativas incluidas, etc. Y lo que queda…

¿Cuántas cualidades de un buen líder podemos observar en el comportamiento de Rocío Bracero? Yo, personalmente, unas cuantas:

-       Profesionalidad.
-       Entusiasmo.
-       Fe.
-       Capacidad de decisión.
-       Reconocimiento hacia los suyos.
-       Acción.
-       Trabajo
-        e ILUSIÓN

Me pregunto cuántos jefes de equipo no pagarían por tener estas cualidades y me pregunto con más fuerza, cuántos empleados no desearían tener un jefe de equipo así. O incluso, cuántos directores generales sueñan con modelos así, tanto para jefes de equipo como para los integrantes de dichos equipos.
¿Necesitamos seguir observando modelos que no conocemos o modelos que leemos en los libros? ¿no conocemos personas así?

Si reflexionamos seguro que todos tenemos a alguien así cerca, un amigo, una pareja, una madre o padre… ¡Disfrutemos de los líderes reales y que están en casa!


Diana

domingo, 17 de junio de 2012

Características para ser líder de tu vida (aunque no tengas gente a tu cargo)

A  I.E,  que aunque no tiene nada que ver con el tema del que hablamos, me ha inspirado.


A veces, en los cursos que doy, cuando les hablo de liderazgo, se quedan perplejos.

-          “Yo no tengo que ser un líder, no tengo gente a mi cargo, yo trabajo solo, mi tarea es mi tarea, no necesito nada más”.

La gente, a menudo, cree que sólo pueden ser líderes las personas que tienen equipos a su cargo. Cuando lanzo esta pregunta me han llegado a decir, incluso, que es “a partir de dos personas”, cuando uno lidera. Si no es así, no se puede ser líder. No está en la definición.

¿No puede ser uno líder de su propia vida?, ¿no es ya, de por sí, un liderato de GRAN NIVEL?, ¿creemos que es tarea fácil? Yo, personalmente, considero que es un trabajo que se tarda años en dominar y que incluso puede que nunca llegue a ser perfecto.

¿Qué podemos hacer?

-          Transmite confianza: sin confianza no se puede vivir; confiamos en que cuando cogemos un avión llegará a su destino, confiamos en un restaurante y la calidad de su comida cuando nos sentamos a comer. La confianza es energía.  Proporciona seguridad, optimismo, bienestar, alegría. La confianza da fortaleza y felicidad para vivir. Es lo que diferencia a un amigo de un no amigo. Los amigos están ahí “a las buenas y a las malas”, cuentas con ellos, les haces partícipes de tus alegrías y miserias. Plantéate ser un árbol de confianza para los tuyos, dales energía, hazles libres de poder contar contigo.

-          Escucha: pero escucha con todo el cuerpo, escucha con los cinco sentidos, fíjate en lo que esa persona te está contando, en cómo impacta en su cuerpo su relato; ¿transmite felicidad?, ¿vibra? O por el contrario ¿parece tener miedo?, ¿se le ve convencido? Escucha sin pensar en ti, en tu historia, escucha al otro y no escuches el murmullo que hay en tu cabeza cuando alguien te está hablando.

-          Motiva: trata de animar a los tuyos, cree en sus proyectos y no seas la piedra del camino, cree en ellos y se verán más capaces de hacer lo que se propongan. Aliéntales, no dejes que abandonen a la primera de cambio.
-          No prejuzgues: no hables de alguien sin saber su verdadera historia, sin saber lo que le llevó a hacer determinada cosa o acción. No pienses: “yo nunca lo haría” porque la realidad es que no lo sabes.

-          Empatiza: trata de entender los sentimientos del otro, no los banalices o les quites importancia, ponte en sus zapatos, intenta averiguar cómo puede sentirse, qué le mueve y qué le hace llorar. No preguntes porqué, simplemente acompaña y comprende.

-          Se curioso: aprende, ponte metas, no pienses que es tarde, que no tienes edad, que se te pasó el arroz. Si algo te interesa métete en ello, investiga, lee, curiosea. Te hará sentirte ágil y vivo, te hará sentir mentalmente activo. Serás capaz de todo y no verás barreras.


¿No es un trabajo más que suficiente?



Diana