Ayer fui participante en un estudio de mercado, era sobre un programa nuevo para la televisión, un nuevo canal que alguien están planteando crear. Por lo que pude ver se trata de un canal con un componente, cómo diría yo, de velocidad/adrenalina/emociones fuertes, bastante alto. El canal parece que va a nutrirse de programas americanos de deportes y situaciones extremas; un tío que se come de todo (DE TODO) por distintos países del mundo, personas abandonadas en montañas y viviendo al límite, “tunings” imposibles a coches destartalados, etc.
Dos cosas me llamaron mucho la atención, mejor dicho, tres.
La primera cómo definían el canal de una forma que a mi me parecía que no iba en absoluto con lo que visionamos: “nuevo canal televisivo, donde vas a poder ver gente real y apasionada que han decidido no vivir una vida común y llevarlo todo con absoluta entrega, haciendo lo que realmente quieren, dejando atrás vidas típicas y aventurándose en vidas repletas de entusiasmo”.
A mi esto me llevó directamente a pensar en la típica persona, que todos nos hemos planteado ser alguna vez, que deja su cómodo trabajo y se va a explorar el Amazonas, el ejecutivo que deja su vida de números y balances y monta un chiringuito de hamburguesas en Costa Rica o una ama de casa que decide a los 54 años que viendo que sus hijos ya están criados, va a hacer lo que realmente quiere y compra un billete a la India para ser voluntaria.
La definición dada por el canal no me hace pensar en los ejemplos que he citado. No se por qué, la definición me choca, con ver a un presentador comiendo gusanos vivos. Quizá porque ver a alguien haciendo esto (por una pasta al mes, seguro), no lo relaciono con la definición inicial.
La segunda cosa que me ha llamado mucho la atención, es cómo al resto de participantes del estudio, les ha pasado exactamente lo mismo que a mi. Les resultaba totalmente disonante:
- “ese tío está desempeñando un trabajo”, “no hace lo que quiere...” , “no es una vida distinta, sino una vida con un trabajo distinto”.
El resultado ha sido una agradable conversación acerca de cuánto nos gusta ver historias de gente “corriente”, que da un puñetazo en la mesa y ve cómo no es tan complicado lanzarse a por lo que realmente les hace más feliz. Olvidándose de pensamientos/mensajes como:
- “lo que debes hacer es...”
- “es que la vida es así”.
- “ a ti lo que te pasa es que eres un Peter Pan” .
- “tienes determinadas obligaciones y NO PUEDES deshacerte de ellas”.
- “tienes edad de...”
- “pero tú estás loco/a, ¿de dónde has sacado semejante idea?”.
- “Chica/o, baja a la tierra, hay cosas que no se pueden”.
Nos gusta ver que hay gente que cambia su vida y nos gusta ver cómo además, les va bien. Da esperanza.
La tercera agradable sorpresa es que una de las participantes, hacía unos cuantos años había dejado su trabajo y se dedicaba con éxito a...crear marionetas de madera.
Di.