jueves, 20 de diciembre de 2012

La urgencia de ser amado.



A Javier B. por dejarme entrar en su mundo.

Tras una sesión de coaching personal con una clienta, le escuché la siguiente frase:

- tengo la necesidad de tener la presencia de un tío, ahí.

Menuda sentencia, ¿qué ocurre para que alguien pronuncie esta afirmación? ¿se
siente incompleta? Aparentemente no lo parece… ¿es la costumbre de tener novio?
Ante esta pregunta, esta chica me dice:
- puede ser, estoy muy, pero que muy acostumbrada a tener a alguien, ya sabes,
alguien que te llame, alguien que te cuide, saber que tienes un soporte.

Cierto es que continuamente conocemos gente que no hace más que enganchar
una relación con otra, incluso solapándolas. Si lo dejo hoy con una pareja, de la que
se supone que he estado enamorada/o, ¿está mi corazón suficientemente limpio
para empezar otra en menos de dos semanas? ¿y qué ocurre con el barbecho
emocional?

Proseguimos con la conversación:
- la verdad Diana, que encima si lo pienso bien, mi última pareja, me trataba mal,
me era infiel y todo… ahora, ando mirando tíos, cada vez que salgo e incluso quedo
con algunos que no me convencen, pero claro, ¿habrá alguien que se enamore de
mi?

Pues esto me empieza a sonar a “prisas”, a quedarme “con lo que sea” a cualquier
precio, a necesito un amor urgente, rápido, sin mucha dilación… ¿cuál es el motivo?
¿es que no estoy bien conmigo mismo? ¿cómo vamos a dar lo mejor de nosotros y
a esperar recibir algo bueno si no sé estar conmigo?
Para empezar cualquier relación ,es necesaria la paz, la paz interior, un sano
diálogo con uno mismo, saber qué quiero, qué necesito, qué me hace feliz.
Cuando lo sé, desde la calma, podré dirigirme a esas personas, que para mi serán
diamantes en bruto, que puede que encajen conmigo, o no, pero que no me harán
tener la sensación de vacío emocional que me deja mantener citas con gente, “que
ya sabía yo, de antemano, que no me encajaban”.

La premura en la búsqueda del ansiado amor nos hace perder calidad, una relación
sin suficiente autoestima, hace que nos sintamos maltratados, poco queridos y
ninguneados, sumándole además el sentimiento de culpa: “esto ya lo sabía yo…”
y cabe la posibilidad de recibir críticas de saboteadores externos, que no hacen
sino minar aun más nuestra autoestima: “es que no se qué esperabas de semejante
relación, estaba “cantado” este final”.

Con un buen trabajo personal, podremos lograr entendernos, saber
que queremos, apreciarnos y darnos valor. Saber qué necesito, lo que descarto y
lo que yo, como ser humano completo, merezco. Es un duro trabajo, nos costará
y probablemente en ocasiones, tengamos ganas de tirar la toalla, y ese miedo a la
soledad, nos haga plantearnos lanzarnos a “lo que sea” con tal de no enfrentar el
miedo a no encontrar a nadie.

Tendremos que plantearnos también qué me lleva a esa situación,
a qué tengo miedo y ver qué subyace en todo esto…

Cierto es que el ser humano es un ser social, nos gusta estar con gente y nos gusta
tener pareja, pero a todos nos gustaría vernos bien rodeados. Así que vamos a
tratar de encarar el desafío que supone conocernos, de saber qué queremos, qué
nos hace felices y a qué no estamos dispuestos a renunciar. Las alas se abren justo
un segundo después de haber saltado.


Diana

lunes, 29 de octubre de 2012

Libertad de elegir


A I.E, de nuevo, por majo

Me fastidia que haya determinadas cosas que se den por supuestas. Es una manera un poco brusca d empezar, pero dadas las circunstancias, es lo que me ha salido nada más abrir.
Me fastidia que me den “por supuesta”; la expresión se la escuché a una vecina cuando hablaba de un antiguo amor: “ ¿no te fastidia, que el tío viene y me toca el timbre a las 12 de la noche? Este qué pensaba ¿qué le iba a abrir?, a mi, que éste señor no me de por supuesta, ni por garantizada, porque lo lleva claro”.
Y es verdad.
Lo que me fastidia de la “supuestalidad” es que haciendo uso de ella, están tratando de capar mi libertad de elección  y, considero, que es una de las mayores libertades que hay. Yo elijo y decido lo que quiero, sopeso las circunstancias y tomo una de las opciones posibles y que más me gustan, tomo, lo que viene a ser una “elección consciente”.
La última indignación, se está manifestando este año. Tengo 31 años y según los “supuestadores” estoy en OBLIGADA edad de procrear. No tengo capacidad de elección. Cuando me preguntan  si voy a ser madre y contesto un: “pues no sé, no lo tengo claro”, la respuesta automática es: “Uyyyyyyyyy ya te llegará”.  Y yo siempre contesto: “O no”.
A veces no llega, a veces una mujer o una pareja decide de manera consciente no tener hijos, y cuando lo decide, no significa que no puedan tenerlos, es que quizá han elegido otro tipo de vida que no necesariamente ha de pasar por la maternidad y la paternidad. Pueden decidir, tener otro tipo de vida que no sea la más común, pueden decidir, dedicar su vida a viajar por países, al voluntariado, a vivir en su ciudad de siempre, con su mismo puesto de trabajo. Cuando argumento esto, que hay gente que no desea tener hijos, todos contestan automáticamente lo siguiente:
-        Es que no te ha llegado.
-        Ya verás, cuando veas que todo tu entorno tiene, te vas a sentir fuera de lugar y vas a querer tener.
-        Date un par de años.
-        TODAS quieren.
Y cuando contraargumento diciendo que tengo amigas y parejas que no han querido la respuesta es: “será que no pueden”.  Y esto es lo más flojo que he encontrado porque los hay que tachan la falta de instinto maternal o paternal de “absoluto egoísmo”. Sin comentarios.
Qué manía. Hay personas que ponen en su balanza lo que implica tener niños y deciden que no los van a tener, hay otras que deciden tenerlos y son las personas más felices del mundo, pero al final, volvemos a lo mismo. Es una elección. Es elegir un estilo de vida. No sé si tendré hijos o no. Quizá sí, quizá no, quizá quiera y no pueda y quizá no quiera y ocurra, pero decida lo que decida, será una decisión personal y meditada. Que no me quiten mi capacidad de decidir, porque me tratan de cortar libertad. Y la libertad es uno de mis valores. Para mí, el primero. Que cada uno elija el suyo.

Diana

miércoles, 1 de agosto de 2012

RENOVARSE O MORIR


A Miguel y a todos los migueles...


Últimamente, con esto de la crisis, encontramos a muchas personas de 45 a 55 años en el paro. Están literalmente acojonadas porque, si ya resulta complicado encontrar un trabajo, a determinadas edades cuesta aún más.

Con 48 ó 50 años una persona con trayectoria laboral, se encuentra en un momento estupendo, es un profesional, sabe mucho de lo suyo, tiene contactos (networking que se llama ahora), conoce el mercado, la competencia y mil cosas más que ni siquiera él/ella es consciente de que sabe. Sobre el papel, es un activo increíble para cualquier compañía.  Sobre el papel.

La realidad es otra, con 50 años, para muchas cosas eres mayor. El otro día, estuve hablando con un hombre de esta edad, que desgraciadamente se veía en el paro. Le había pagado el despido pero en el paro. Su bolsillo no estaba minado, un buen finiquito y punto. La empresa había quedado bien con él. Lo que si estaba minado era su auto-confianza:

-       “Joder Diana, ¿qué hago yo sin hacer nada? ¿estoy ya obligado a las vacaciones indefinidas? ¿me hago “viejo” en un par de semanas?.
-       Pero tú no eres viejo Miguel…
-       Ya, no me siento así, pero es como si me tuviese que sentir así… ahora por las mañanas ¿qué hago? ¿me voy al parque? A mi me gusta la vida laboral, a mi, lo que me gusta es producir. Yo soy un tío productivo.
-       ¿Y buscar otro curro? – pregunté-.
-       Pues en eso estoy, pero la edad me mata, soy joven para jubilarme, ¡jubilarme!  Cómo suena eso Dios… ¡y mayor para trabajar! ¡mayor! ¡y aún me quedan 15 estupendos y productivos años de vida laboral! Además he hecho una prueba, he mandado currículos sin fecha de nacimiento… a ver qué pasaba… y en cuanto me han visto… ¡te puedes imaginar!
-       ¿Algo por tu cuenta? ¿invertir tu dinero en algo tuyo?
-       Eso estaba pensando, ya lo he hablado con mis hijos, además uno de ellos también está en el paro,  montar algo, ahora tengo que pensar qué es ese algo…

Y en esas estamos, no sólo gente joven está sin trabajo, también gente en edad intermedia…

Una vez, cuando vivía en Hong Kong, conocí a una japonesa, Nomi, que tocaba los timbales, había dejado Japón para extender sus clases y su arte por otros sitios, y ahora le tocaba Hong Kong. Compartimos un café. Nuestra conversación se centró en la vocación hacia algo. Me pareció cuanto menos, curioso, su trabajo, cómo lo había decidido y qué le había impulsado. Me hizo una pregunta:

-       ¿Qué se te daba fenomenal cuando eras una niña? ¿tienes la respuesta? Pues yo creo, firmemente, que esa es tu vocación.

Y ahora ¿qué te parece Miguel, si piensas en qué eras genuinamente bueno cuando eras pequeño? ¿podríamos empezar por ahí?

Diana

martes, 17 de julio de 2012

RELACIONES TÓXICAS: ESTOY ENGANCHADO/A


María es una tía muy interesante, tiene una gran conversación, buena cultura y es encantadora, es una mujer muy completa. Siempre está cuando la necesitas y siempre la encuentras con una gran sonrisa. Tiene una familia normal, son tres hermanos, de los cuales ella es la mediana,  y un buen puesto de trabajo, un trabajo con responsabilidad, tiene un equipo de cinco personas a su cargo. Además es atractiva y estilosa, un caramelo para cualquiera. Es ese tipo de mujer que a más de uno le encantaría encontrar y a más de una nos gusta tener como amiga.

María sufre, y  sufre mucho. Siempre se encuentra con el tipo de hombre que ella viene a llamar “desalmados”, siempre anda incompleta en lo que a pareja se refiere. Lucha, lucha y lucha y además es ella la abandonada. Con su última relación, finiquitada hace más de seis meses lo ha dado todo, lo intentó todo, puso todo y un poco más de su parte, para que aquello funcionase. Ahora de él no sabe nada. Dicen las malas lenguas, que anda con otra. A saber.
Cuando María piensa fríamente se da cuenta de que él no cubría ni un 30% de sus expectativas, no le hacía nada feliz, se sentía una “mendiga del amor”. Si se planteaba un futuro con él, no era una visualización clara e incluso se veía a sí misma tremendamente infeliz. Sus valores no eran,  probablemente 6 meses más tarde no son, los que María necesita.  Ella cree saber lo que necesita, alquien comprometido, respetuoso, que valore su persona, que ella valore. Alguien que le dé amor “gratis”.
María no necesita rogar, no necesita sentir que pide amor a gritos, no necesita suplicar un “quiéreme”. No quiere una relación “descafeinada” a largo plazo.

En esta última relación, no ha sido en la que ha sufrido el peor detalle, hace dos años recuerda que otro sujeto, con el que se había estado viendo un par de meses, desapareció.  Se lo tragó la tierra. Como si se hubiese muerto. La nada.

Unos mesecitos se pasó, la pobre María, pensando que había ocurrido, en qué había fallado… pero: “¡qué carajo! ¡este tampoco me llenaba!”. Hasta que el desaparecido regresó, vino a hacer lo que sus amigas llamaban “un revival”. Quizá en el “revival” sí que iba a cumplir sus expectativas, quizá en esos meses, el sujeto, se había dado un golpe en la cabeza y se había transformado en otra persona. Tampoco funcionó. Fue dar pasos atrás. Más de lo mismo.

María, tiene un buen amigo. Se llama Antonio, un gran hombre, un hombre profundo, nada simple. Un hombre con quien tomar un café resulta maravilloso, un hombre que habla con sus manos. A Antonio, le pasa exactamente lo mismo con las mujeres. “Es inexplicable”, piensa María. “Ojalá el mundo estuviese lleno de mi amigo Antonio, las mujeres tendríamos menos problemas”.

¿Qué ocurre con María? ¿Y con Antonio? ¿qué sucede para que siempre se encuentre con “desalmados”? ¿por qué comienza una historia sabiendo que no tiene futuro? Me pregunto si María empezaría algo con alguien sabiendo que, este sí, puede ser la persona de su vida… o por el contrario se haría autosabotaje.  Entonces ¿qué es? ¿miedo al éxito?

Y no sólo esto, ¿qué ocurre para que se produzca este apego? ¿por qué existe el enganche cuando no existe el enamoramiento? Resulta, cuanto menos,  curioso saber el motivo que nos lleva a pensar hasta reventar en una relación que no funcionaba, en una situación que nos conduce a la infelicidad y en una persona que visto de manera objetiva, no colma nuestras expectativas. Quizá a otras personas si, pero a nosotros, que somos quienes importamos en esto, no. No hablamos de ser buena o mala persona sino de que su manera de querer, no me sirve, a mí no me sirve. Y si no me sirve ¿a qué espero?

martes, 26 de junio de 2012

Yo, de mayor, quiero ser Rocío.

Ya está suficientemente dedicado...





He conocido a una persona que me tiene entusiasmada, sé que es empezar de una manera fuerte este escrito, pero es la manera más real y fidedigna de nombrar lo que pienso. Se llama Rocío Bracero, es periodista, y este es su enlace: www.rociobracero.com ; como se puede ver,  pese a su juventud, tiene una dilatada experiencia en televisión.
Pero… esto no es lo más destacable de ella. La tía es una máquina. Tuvo una gran idea y la ha puesto en marcha, cree en esta idea (y en ella misma) y destina toda su energía a que esto salga adelante.
Sus colaboradores, entre los que tengo el gusto de encontrarme, estamos puntualmente informados de lo que ocurre con TVEscuela Onlyframe www.tvescuela.com.
Nos anima y emplea frases como: “pienso sacar este barco a flote para que todos hagamos grandes cruceros en él”.
Cuando habla de su proyecto se le llena la cara de luz, sonríe, se entusiasma y con ello te involucra, cuando escuchas sus comentarios piensas:  “¿cómo no voy a participar de esto?”. No hacerlo resulta, prácticamente, una tarea imposible.

En coaching hablamos mucho de liderazgo, cosa que creo que debería de empezar a cambiar, el término está muy manido; ¿no sería mejor  fijarnos en estas personas que tenemos tan cerca y empaparnos de su torrente de fuerza y creatividad?, ¿no es mejor un ejemplo real?
La tía, además de creer en ella misma y en quienes ha decidido rodearse, es pura acción, se le han ocurrido un montón de cosas y no las cuestiona. Mi sensación es que su lema es: “¿se puede?, entonces ¿a qué esperas para hacerlo?”. Y va y lo hace: web, blog, evento, Twitter, Facebook, publicidad directa en la universidad, camisetas corporativas incluidas, etc. Y lo que queda…

¿Cuántas cualidades de un buen líder podemos observar en el comportamiento de Rocío Bracero? Yo, personalmente, unas cuantas:

-       Profesionalidad.
-       Entusiasmo.
-       Fe.
-       Capacidad de decisión.
-       Reconocimiento hacia los suyos.
-       Acción.
-       Trabajo
-        e ILUSIÓN

Me pregunto cuántos jefes de equipo no pagarían por tener estas cualidades y me pregunto con más fuerza, cuántos empleados no desearían tener un jefe de equipo así. O incluso, cuántos directores generales sueñan con modelos así, tanto para jefes de equipo como para los integrantes de dichos equipos.
¿Necesitamos seguir observando modelos que no conocemos o modelos que leemos en los libros? ¿no conocemos personas así?

Si reflexionamos seguro que todos tenemos a alguien así cerca, un amigo, una pareja, una madre o padre… ¡Disfrutemos de los líderes reales y que están en casa!


Diana

domingo, 17 de junio de 2012

Características para ser líder de tu vida (aunque no tengas gente a tu cargo)

A  I.E,  que aunque no tiene nada que ver con el tema del que hablamos, me ha inspirado.


A veces, en los cursos que doy, cuando les hablo de liderazgo, se quedan perplejos.

-          “Yo no tengo que ser un líder, no tengo gente a mi cargo, yo trabajo solo, mi tarea es mi tarea, no necesito nada más”.

La gente, a menudo, cree que sólo pueden ser líderes las personas que tienen equipos a su cargo. Cuando lanzo esta pregunta me han llegado a decir, incluso, que es “a partir de dos personas”, cuando uno lidera. Si no es así, no se puede ser líder. No está en la definición.

¿No puede ser uno líder de su propia vida?, ¿no es ya, de por sí, un liderato de GRAN NIVEL?, ¿creemos que es tarea fácil? Yo, personalmente, considero que es un trabajo que se tarda años en dominar y que incluso puede que nunca llegue a ser perfecto.

¿Qué podemos hacer?

-          Transmite confianza: sin confianza no se puede vivir; confiamos en que cuando cogemos un avión llegará a su destino, confiamos en un restaurante y la calidad de su comida cuando nos sentamos a comer. La confianza es energía.  Proporciona seguridad, optimismo, bienestar, alegría. La confianza da fortaleza y felicidad para vivir. Es lo que diferencia a un amigo de un no amigo. Los amigos están ahí “a las buenas y a las malas”, cuentas con ellos, les haces partícipes de tus alegrías y miserias. Plantéate ser un árbol de confianza para los tuyos, dales energía, hazles libres de poder contar contigo.

-          Escucha: pero escucha con todo el cuerpo, escucha con los cinco sentidos, fíjate en lo que esa persona te está contando, en cómo impacta en su cuerpo su relato; ¿transmite felicidad?, ¿vibra? O por el contrario ¿parece tener miedo?, ¿se le ve convencido? Escucha sin pensar en ti, en tu historia, escucha al otro y no escuches el murmullo que hay en tu cabeza cuando alguien te está hablando.

-          Motiva: trata de animar a los tuyos, cree en sus proyectos y no seas la piedra del camino, cree en ellos y se verán más capaces de hacer lo que se propongan. Aliéntales, no dejes que abandonen a la primera de cambio.
-          No prejuzgues: no hables de alguien sin saber su verdadera historia, sin saber lo que le llevó a hacer determinada cosa o acción. No pienses: “yo nunca lo haría” porque la realidad es que no lo sabes.

-          Empatiza: trata de entender los sentimientos del otro, no los banalices o les quites importancia, ponte en sus zapatos, intenta averiguar cómo puede sentirse, qué le mueve y qué le hace llorar. No preguntes porqué, simplemente acompaña y comprende.

-          Se curioso: aprende, ponte metas, no pienses que es tarde, que no tienes edad, que se te pasó el arroz. Si algo te interesa métete en ello, investiga, lee, curiosea. Te hará sentirte ágil y vivo, te hará sentir mentalmente activo. Serás capaz de todo y no verás barreras.


¿No es un trabajo más que suficiente?



Diana

sábado, 19 de mayo de 2012

Ockham no se equivoca y Murphy toca las...

A Cris Rubio, por llevar muchos años dejando volar su cabeza conmigo.

  Estaba yo leyendo el blog de La Cama de Pandora, cuando al ver un título de uno de sus post, me acordé de un episodio en mi antigua casa, con una de mis amigas. Estábamos hablando de relaciones entre hombres y mujeres.
 El eterno tema.
 - Yo creo Irene, que complicamos mucho las relaciones, dije yo.

- Ya.  Fíjate en Ana, es que excusa a este tío por absolutamente todos sus comportamientos, continué.
- Desde luego si a mi me hiciese algo así, le iban a dar mucho… -comentó ella, que es una mujer que tiene las cosas muy claras-.
- Yo también, es que el tema este de las excusas, no es algo que sea creíble. Si alguien no me devuelve un mensaje es porque directamente no tiene interés, no es porque haya perdido el móvil, o se lo hayan robado, o no le entró en la bandeja de mensajes, o qué se yo… ¿no sería más fácil decir: mira Juan/Juanita, es que esto no me convence, no me interesa, no le veo más futuro? Yo creo que si, ¿no?.
- Incluso aun más claro –añadió Irene- yo podría decir: no quiero que nuestra relación vaya más allá de ir a cenar o quedar una vez a la semana. Nos dejamos de historias. Es mucho más fácil.

En cambio, por algún motivo, no lo hacemos así. Hoy hablando con mi eterna Cris, hemos vuelto a sacar la misma conclusión; cuando uno está enamorado, enchochado, encoñado o directamente idiotizado, no diría yo que no ve más allá de sus narices, sino que es capaz de ver hasta el peñón de Gibraltar desde Bilbao.
Me explico con un caso muy real. Mensaje de Juan a María, en contestación a un mensaje que ella manda inicialmente:

 - “Hola guapa! Q tal?spero q bien,yo hasta arriba de curro, a ver si nos vemos 1 día y tomamos algo.1bso."

 Si María esta enamorada o espera algo más de Juan la clave de este mensaje será: 1bso. Porque podría haber dicho “besos” que es mucho más impersonal, cuando uno dice un beso, es otra cosa, es más de implicación emocional. María tendrá esta conversación, con más de una amiga, y juntas, analizarán y escudriñarán hasta el último detalle del mensaje. Repito María está enamorada. Ve más allá de lo que pone, que realmente es un puro mensaje de cortesía.

Mensaje de María a Juan, ante una propuesta de cena:

- “no sé, esta semana ando muy liada, tng la familia akí y ando como loca. A ver la semana q viene. Hablamos, 1bso”

Juan, que claramente está interesado, entiende que desde el lunes que ella contestó con este mensaje, en los siguientes 6 días ella no tiene ni 10 minutos para tomar un café. Ella está las 24h del día con su madre, padre y hermanos.
 Por ello decidimos crear aquella misma tarde un grupo: "La navaja de Ockham". Este principio dice que ante dos teorías en igualdad de condiciones, la teoría más sencilla es, probablemente, la más correcta. Pues esto es aplicable al amor, es decir:
- Si una cita no te llama, no es porque se le estropeó el móvil cuando dejó la ventana abierta mientras metía el coche al túnel de lavado, lo más probable es que no le intereses lo suficiente.
- Si alguien pone beso o besos, no es que trate de mandarte un mensaje oculto, sino que tiene esa costumbre.
- Si alguien te llama para quedar, es porque si le interesas.
- Si alguien no está seguro de empezar una nueva relación contigo porque ha dejado otra relación, porque no quiere comprometerse, o porque simplemente “no es el momento”, vuelve a ser que no le interesas lo suficiente.

Así que ahora me acuerdo de una amiga, que hace años, cada vez que hablábamos de una pareja rota y nos preguntábamos: ¿por qué lo habrán dejado? Ella, que era muy lista siempre decía: “pues por lo de siempre y casi por lo único que se deja una relación: porque no se quieren lo suficiente”.

¡Arriba la navaja de Ockham emocional!

Diana

lunes, 7 de mayo de 2012

Sexo fácil: la MEGA campaña!

Para triunfar en la red, usted tiene que hablar de sexo; sí, sí, como lo ha leído. Evidentemente, lo que escriba, tendrá muchísimo peso a la hora de la continuidad por parte de sus lectores pero, esto del sexo, para que a usted lo encuentren en la red, es mano de santo. Resulta que yo, que no soy muy “apañada” con el tema tecnológico e “internístico”, que siempre estoy dando la chapa a mi pobre Manel para que me solucione los “embolados” que me auto-monto, he aprendido mucho con lo que vendría a denominar la “parte de atrás del blog” o el back up, por usar términos más profesionales. Todos los que tengan blog sabrán que hay una fantástica pestañita que te va informando de todo lo que ocurre en tu blog: la gente que te lee, por dónde han accedido al blog, países, etc. Por empezar a dar datos, he de comentar que el artículo de “El mundo es para los culos prietos” obtuvo una media de 150 lectura por hora, durante sus 3 primeras horas de “vida”; después se ha ido manteniendo con cifras más bajitas, pero ahí está, implacable. Al principio pensé: “claro, es que mi gente de Facebook, leerá lo de los culos y, obviamente, pensarán con curiosidad”, pero resulta que hay un número de lectores, que tras investigar lo del back up, entran por otro motivo. Y el motivo es que he dado con dos palabras que tienen un montón de búsqueda en la red: CULO PRIETO. También conozco un dato buenísimo, y es el país que más ha tecleado eso. Me reservo. El lunes pasado 63 personas en 2 horas leyeron este artículo, de las cuales 59 entraron en él porque anteriormente habían puesto en el buscador esas dos palabras juntas. Por lo que, si queremos vender cualquier cosa, lo mejor que podemos hacer es poner algo con connotaciones sexuales o directamente sexual. De hecho, me comentaron el domingo, que hay un cartel camino de Majadahonda en el que pone la palabra SEXO y después, en letra pequeña, la empresa. Sería fantástico poder contar las miradas que atrae. ¿Somos demasiado simples? ¿estamos demasiado salidos? ¿sólo el sexo, la violencia y el morbo nos mueven? También es cierto que hay otro motivo: nos gusta mirar. Lo hablaba el otro día con una compañera sobre los blogs de moda. Hay blogueras de moda que publican artículos interesantísimos sobre tendencias, arte, etc... y, casualidades de la vida, las que más éxito tienen son las que única y exclusivamente colocan fotos de sí mismas con sus modelos y "haciendo posturitas". En resumen, leemos poco. Y tampoco me olvido del poder de los “tacos”. Recuerdo, hace años, cuando estaba en COU o ya en la universidad, que se puso de moda el grupo aquel mexicano llamado Molotov. Tenían una canción que decía: “dame, dame, dame , dame todo el power, para que te demos en la madre…” y seguía la letra, de la cual el 80% de la gente no tenía ni puñetera idea de lo que decía. Había un momento de dicha canción que era: “Viva México cabrones!!!!!” pues esta frase era La Única. Lo pongo en mayúsculas porque era lo único con lo que, el 20% se había quedado: el taco. Así que veremos que ha ocurrido con el anterior post, donde empleé la palabra “putear”, ya que, cuando comenté el título con Antonio F. (él es el de los embolados literarios), me animó más de lo que yo ya estaba, a poner como encabezamiento. Y de mientras, veamos qué ocurre con éste. Diana

martes, 17 de abril de 2012

7 pasos para putear a tus nuevos empleados

Últimamente, veo bastantes buenas prácticas en buenas empresas para conseguir que tus empleados se vayan a otras compañías, en muchas ocasiones de la competencia. En un par de semanas he captado siete:


1. Dile a la gente nueva que vaya entrando que: “tras los seis meses de prueba aquí no se queda ni el apuntador”. Si tu objetivo como empresario es que los nuevos fichajes no se esfuercen y no pongan de su parte para conseguir resultados, esto es maravilloso. Tras los consabidos 6 meses, no habrán logrado ni el 50% de su objetivo y, es más, no tendrás que decirles que no les renuevas, porque claramente ya lo saben, e incluso a los nuevos que sigan entrando, estos anteriores, les irán avisando.


2. Manda semanalmente “rankings”, a toda la compañía, con los siguientes datos
- el equipo que menos ha vendido.
- dentro del equipo, la persona que menos ha vendido y, sobre todo, no olvides este dato: su nombre debe de ir sombreado en rojo.


3. Estos datos debes de colocarlos en pizarras, que OBLIGATORIAMENTE, tienen que estar visibles desde sus sillas para que tengan bien claro quiénes son los malos y sobre quién planea la sombra del cuchillo incluso antes de que se acabe el famoso plazo de los 6 meses.


4. A los que tengan buenos números no les felicites; de hecho, si en estos rankings puedes dejar los primeros números con unos asteriscos de color verde, mejor.


5. Manda a los nuevos que vayan vestidos de forma distinta a los indefinidos, colócalos en otros sitios. En resumen, marca bien la diferencia entre los afortunados, que hace años consiguieron quedarse en la empresa, y los recién llegados.


6. Cuando necesites a otros empleados nuevos por 6 meses y coincida con la finalización de contrato de los anteriores, no renueves a éstos. Gasta el dinero a formar a nueva “carne fresca”.


7. Recuerda CONSTANTEMENTE a los nuevos qué es lo que no hacen bien. Ni se te ocurra decirles lo que se puede mejorar.


Con estas buenas prácticas tendrás a la gente súper desmotivada, echando currículums sin parar y no dando nada por la compañía.
Porque haciendo lo anterior es lo que buscaban, ¿no?


Diana.

PD: Todo parecido con la realidad, NO ES COINCIDENCIA.

miércoles, 21 de marzo de 2012

El cáncer de mi empresa se llama Pepe.

A Antonio F. que me hace picarme y hacerlo mejor...


Es increíble lo que un cáncer de equipo es capaz de hacer. Definamos cáncer de equipo: es esa persona que mina un equipo, ese que siempre anda cotilleando, malmetiendo o quemando voluntades, coge a la gente, la exprime y consigue sacarle todo su “juguillo” de voluntariedad y buenas intenciones. El resultado es una desmotivación total por parte de quien le ha regalado minutos de sus oídos.

Analicemos a este tipo. Normalmente suele ser poco proactivo, salvo para quejarse constantemente, actividad en la que invierte el 80% de su tiempo, suele criticar a la persona constante y positiva, del que suele decir que “vive en los mundos de Yupi”, “no sabe lo que realmente pasa en esta compañía” o “es directamente un pelota”. Lo que realmente le pasa con el optimista es que éste evidencia más su incompetencia.

Lo mejor de todo es que su productividad suele ser muy baja, de hecho no cubre ni su propio salario, pero la crisis le ha venido de perlas y está amparado en “es que con la que está cayendo, por no venderse, no se vende ni el pan”. Espera seguir así un par de añitos más, luego se refugiará en la competencia asiática o en dios sabe qué excusa. Cuando la verdadera excusa es que lo que quiere conservar es un puesto cuasi vitalicio sin dar un palo al agua y en muchas ocasiones tres veces mejor pagado de lo que merecería. Otra cosa que me sorprende es cómo una persona puede pasar horas y horas sin hacer nada y no agobiarse, o no terminar pensando en las focas de Groenlandia. Pero eso es ya otro tema.


Prosigamos: no sólo contento con su actitud de vagueo, trata de “contagiar” esto al resto del equipo que, poco a poco, va cayendo o, al menos, algunos de ellos. No llegan al mismo nivel de improductividad porque esto es personal, pero sí lo bajan.


En resumen, en un tiempo se instala un clima de desidia y “mal rollismo” bastante profundo. Ohhhh nooooo, ha picado a mucha gente…


Tengo ahora mismo un proyecto en el que hay uno de estos entre ocho personas. El individuo está constantemente hablando de lo mal que va el país, cuando su empresa ha experimentado un crecimiento vertiginoso. Empezaron siendo 13 y hoy, 10 años después, son 153. No tienen rotación, preven este año contratar al menos a 11 personas más. No está nada mal. Ya lo quisieran muchos.

El tipo cobra unos 70000 al año, me da igual neto que bruto, porque, esto sí, con la que está cayendo, es una pasta. Más coche. Más seguro médico. Más dietas.

El año pasado produjo 15000 euros para su empresa. No digo más. Y este año va por el mismo camino. O peor.

Lo peor de todo es que es un hombre válido, sabe de lo que habla, tiene idiomas, buenos estudios y en sus primeros años, fue un hacha. Está claramente dentro de su zona de confort, ha llegado a su techo de aprendizaje y no se siente motivado. Es un “cáncer” derivado de la mala gestión de su carrera profesional.

“¿No podríamos reubicarlo?” – “No”.

“¿Despedirle?” - “no, esta empresa le debe mucho, hace 13 años creyó en este proyecto y se lo debemos”.

“¿Cuántos años tiene?” – “40”.

“¿40? ¿25 años más de castigo?”

Y cuando digo esto, castigo, no pienso en la empresa, sino en él. ¿25 años más sin hacer nada? ¿quejándose? ¿siendo cada día, más y más incompetente?...


¿No sería mejor reubicarle? ¿No sería mejor pagarle lo que se le debe y sacarle de esa zona en la que está, un claro confort peligroso? Si tanto se le debe, creo que por pura deuda, algo habría que hacer. Despídelo, alguien tan válido, con ese currículum y esa edad, no va a tener problemas y seguro que con el tiempo se da cuenta de que es lo mejor que le podía haber pasado. Quizá quiera dedicarse a otra cosa, trabajar en otra empresa, montar algo por su cuenta, donde se sienta motivado, desarrollado profesional y laboralmente y en constante crecimiento. Quizá no se atreva a hacerlo “por la que está cayendo”, quizá sólo necesita un empujón.


Ahí lo dejo.

Diana

miércoles, 18 de enero de 2012

EL MUNDO ES PARA LOS CULOS PRIETOS

Para Begoña, la cuidadora de almas…


Resulta que siempre quise ser actriz. Recuerdo que, de niña, soñaba con hacer películas, series etc. Lo que me echasen, vaya. Por ello desde pequeña organizaba obras de teatro en clase, bailes etc. Siempre fui muy farandulera.
Este aspecto mío se ha visto un poco apaciguado debido a que mi buen amigo Rubén Ontiveros, al que cariñosamente llamo ex-cuñado, me ha dejado algunas veces hacer cositas.
Ahora que, por cosas de la vida, tengo a dos magníficas actrices como clientas, me ha vuelto a tocar el gusanillo de mi antiguo sueño que, he de decir, se ocupó de sabotear mi entorno. También he de decir que yo lo consentí.
Así que para ver “qué se cuece” llamé a un representante de actores y actrices para ver como mis clientas sufren la “presión de la exigencia”.
He aquí la conversación con la agencia:
Yo: Buenas, llamaba para informarme de los requisitos de representación de su agencia para ver si podría interesarme formar parte de ella.
Agencia: ahhh muy bien, ¿cuántos años tienes?
Yo: 31.
Agencia: ¿31?
Yo: sí, 31 ¿hay algún problema?
Agencia: hombre, es que nosotros buscamos gente joven.
Yo: ¿gente joven? ¿de cuánto?
Agencia: no sé, 18 a 21 ó 22. ¿usted cuántos aparenta?
Yo: los que tengo, 31. (ya había empezado a llamarme “usted”). Ni más, ni menos, bueno, rectifico, si voy con chaqueta y pantalón, alguno más y si voy “a lo yo”, quizá alguno menos (o eso quiero pensar).
Agencia: ammmmmm
Yo: …
Agencia: es que creo que buscamos gente más joven.
Yo: ¿entonces para papeles de mujeres de 30 a 60 años utilizan chicas de 20? No resulta muy creíble, ¿no?. Además, en este país hay actrices de más edad que desarrollan papeles complicadísimos de una manera estupenda.
Agencia: bueno, además le informo que hemos cerrado el cupo hasta junio. Llámenos en junio o julio.
Yo: ya, pero ahí tendré más de 31, de hecho me quedarán menos para los 32.
Agencia: ya, pero nunca se sabe. Buenos días!!!
Teléfono: piiiiiiiiii piiiiiiiiiii piiiiiiiiii

Y así colgué el teléfono, con la sensación de ser mayor. Luego comencé a pensar tranquilamente. No me había preguntado si tenía experiencia de algún tipo en interpretación. Se había centrado únicamente en mi edad, en tener 31, en que estoy en la “tercera edad” del arte de la actuación. Así que me sentí como Terelu Campos, que después de su posado en la famosa revista, un periodista comentó por la tele que una mujer de su edad, no debería de mostrarse así. Y usted no debería de tener el cerebro tan pequeño.
¿No es posible ser actriz a los 30, 40 ó 50? ¿no es más importante la experiencia o la actitud? ¿depende todo de tener el culo y las carnes prietas?
Entonces, es ahora cuando veo a muchas personas maravillosas y llenas de posibilidades estancarse, les oigo decir que no tienen edad para una cosa o la otra. Que se les ha pasado el arroz.
Pero tengo una buena noticia. Belén Rueda, que tiene 47 magníficos años, debutó en el cine con “Mar adentro” y tenía 39 tacos. En 2007 trabajó en “El orfanato” y contaba con 42. Así que es posible. Sólo tengo 31 y, oye, me encuentro estupendamente. Todo es querer hacerlo y no dejarse llevar por estos saboteadores…


Diana

miércoles, 11 de enero de 2012

El jefe borracho

Como a todos nos ha pasado alguna vez en la vida nos hemos topado con jefes bastante cuestionables. Hace algún tiempo me hablaron sobre un jefe con un verdadero problema de alcoholismo. Actualmente imagino que sigue teniendo el mismo puesto que cuando conocí el caso; gente a su cargo, un buen sueldo, un buen coche y un aparente buen futuro.
Tras esta historia he estado pensando durante un tiempo cómo alguien tan incompetente puede permanecer en un puesto así y sobretodo cómo pudo superar un proceso de selección de semejante calibre.
Lo de incompetente, no lo digo a la ligera.

Según mi amiga prácticamente a diario llegaba “cocido como un centollo” a la oficina. Solía ser por la tarde. Es un tío de trago largo. Era tan patente su estado que a veces apenas se le entendía cuando hablaba, directamente balbuceaba. Un día incluso llego a darse un golpetazo en la cabeza, derivado de su falta de cálculo para balancearse en la silla. Un descojono vamos.

Esto es inadmisible pero si al menos fuese bueno en el negocio, los demás directivos podrían hacer la “vista gorda”. Desgraciadamente podrían ampararse en la pasta y en “consigue los números para la empresa”.

Pero es que resulta que tampoco. Los números eran los peores de la historia de la empresa.

Durante un tiempo, estuvimos tratando de investigar donde estaba la trampa; ¿era quizá, él o su mujer familia del CEO? ¿tenían negocios externos en los que eran socios? Cada vez que comentaba este tema con alguien, todos me decían que “algo tenía que haber”. Así que al menos no sólo lo pensábamos mi amiga y yo, sino todos los empleados que él dirigía de la división donde se encontraba. Empleados que se encontraban a merced de esta situación.

Por otra parte, estoy leyendo un libro de coaching y habla de la autoconfianza. Y creo que me ha dado la clave. Según este libro “para conseguir cosas, es imprescindible que creas en ti”, cosa que comparto. Si decimos esto a nuestros amigos, familiares y clientes cuando hablamos con ellos, si les decimos “piensa en grande”, si decimos “ante un proyecto; sal a ganar”, ¿no es esto aplicable para TODAS las personas? ¿incluido el borracho?

¿Cuál es el límite de la autoconfianza? ¿significa esto que cualquier incompetente puede llegar a presidente de una multinacional? Qué miedo… ¿no?

Y creo que esa es la clave, el tío cree en él mismo. Cree que puede. Y así lo vendió y así lo sigue mostrando cada vez que le piden explicaciones por los resultados. Es llevar la frase de: “Tu eres tu mejor producto”, hasta las últimas consecuencias. La verdad es que tiene mérito y hay que reconocérselo. No me quiero imaginar como sería si además fuese bueno en sus tareas como director. Sería imparable porque tendría la unión perfecta. De momento se vende a si mismo, el auténtico liderazgo lo tienen otros, lo tienen personas que conjugan buena gestión empresarial, con una gran gestión de personas.

¡Pues vaya con lo de creer en uno mismo!