Como a todos nos ha pasado alguna vez en la vida nos hemos topado con jefes bastante cuestionables. Hace algún tiempo me hablaron sobre un jefe con un verdadero problema de alcoholismo. Actualmente imagino que sigue teniendo el mismo puesto que cuando conocí el caso; gente a su cargo, un buen sueldo, un buen coche y un aparente buen futuro.
Tras esta historia he estado pensando durante un tiempo cómo alguien tan incompetente puede permanecer en un puesto así y sobretodo cómo pudo superar un proceso de selección de semejante calibre.
Lo de incompetente, no lo digo a la ligera.
Según mi amiga prácticamente a diario llegaba “cocido como un centollo” a la oficina. Solía ser por la tarde. Es un tío de trago largo. Era tan patente su estado que a veces apenas se le entendía cuando hablaba, directamente balbuceaba. Un día incluso llego a darse un golpetazo en la cabeza, derivado de su falta de cálculo para balancearse en la silla. Un descojono vamos.
Esto es inadmisible pero si al menos fuese bueno en el negocio, los demás directivos podrían hacer la “vista gorda”. Desgraciadamente podrían ampararse en la pasta y en “consigue los números para la empresa”.
Pero es que resulta que tampoco. Los números eran los peores de la historia de la empresa.
Durante un tiempo, estuvimos tratando de investigar donde estaba la trampa; ¿era quizá, él o su mujer familia del CEO? ¿tenían negocios externos en los que eran socios? Cada vez que comentaba este tema con alguien, todos me decían que “algo tenía que haber”. Así que al menos no sólo lo pensábamos mi amiga y yo, sino todos los empleados que él dirigía de la división donde se encontraba. Empleados que se encontraban a merced de esta situación.
Por otra parte, estoy leyendo un libro de coaching y habla de la autoconfianza. Y creo que me ha dado la clave. Según este libro “para conseguir cosas, es imprescindible que creas en ti”, cosa que comparto. Si decimos esto a nuestros amigos, familiares y clientes cuando hablamos con ellos, si les decimos “piensa en grande”, si decimos “ante un proyecto; sal a ganar”, ¿no es esto aplicable para TODAS las personas? ¿incluido el borracho?
¿Cuál es el límite de la autoconfianza? ¿significa esto que cualquier incompetente puede llegar a presidente de una multinacional? Qué miedo… ¿no?
Y creo que esa es la clave, el tío cree en él mismo. Cree que puede. Y así lo vendió y así lo sigue mostrando cada vez que le piden explicaciones por los resultados. Es llevar la frase de: “Tu eres tu mejor producto”, hasta las últimas consecuencias. La verdad es que tiene mérito y hay que reconocérselo. No me quiero imaginar como sería si además fuese bueno en sus tareas como director. Sería imparable porque tendría la unión perfecta. De momento se vende a si mismo, el auténtico liderazgo lo tienen otros, lo tienen personas que conjugan buena gestión empresarial, con una gran gestión de personas.
¡Pues vaya con lo de creer en uno mismo!
Cabe la posibilidad de que este jefe no tenga confianza ninguna pero saque fuerzas de donde las sacan aquellos que están al borde de la locura o de la muerte para defenderse. Podría estar muy enfermo y no tener nada a lo que agarrarse. Podría no tener ya amigos. Podría tener una familia que le rechaza. Podría, sobre todo ser alguien enfermo.
ResponderEliminarEnhorabuena por el blog!