lunes, 29 de octubre de 2012

Libertad de elegir


A I.E, de nuevo, por majo

Me fastidia que haya determinadas cosas que se den por supuestas. Es una manera un poco brusca d empezar, pero dadas las circunstancias, es lo que me ha salido nada más abrir.
Me fastidia que me den “por supuesta”; la expresión se la escuché a una vecina cuando hablaba de un antiguo amor: “ ¿no te fastidia, que el tío viene y me toca el timbre a las 12 de la noche? Este qué pensaba ¿qué le iba a abrir?, a mi, que éste señor no me de por supuesta, ni por garantizada, porque lo lleva claro”.
Y es verdad.
Lo que me fastidia de la “supuestalidad” es que haciendo uso de ella, están tratando de capar mi libertad de elección  y, considero, que es una de las mayores libertades que hay. Yo elijo y decido lo que quiero, sopeso las circunstancias y tomo una de las opciones posibles y que más me gustan, tomo, lo que viene a ser una “elección consciente”.
La última indignación, se está manifestando este año. Tengo 31 años y según los “supuestadores” estoy en OBLIGADA edad de procrear. No tengo capacidad de elección. Cuando me preguntan  si voy a ser madre y contesto un: “pues no sé, no lo tengo claro”, la respuesta automática es: “Uyyyyyyyyy ya te llegará”.  Y yo siempre contesto: “O no”.
A veces no llega, a veces una mujer o una pareja decide de manera consciente no tener hijos, y cuando lo decide, no significa que no puedan tenerlos, es que quizá han elegido otro tipo de vida que no necesariamente ha de pasar por la maternidad y la paternidad. Pueden decidir, tener otro tipo de vida que no sea la más común, pueden decidir, dedicar su vida a viajar por países, al voluntariado, a vivir en su ciudad de siempre, con su mismo puesto de trabajo. Cuando argumento esto, que hay gente que no desea tener hijos, todos contestan automáticamente lo siguiente:
-        Es que no te ha llegado.
-        Ya verás, cuando veas que todo tu entorno tiene, te vas a sentir fuera de lugar y vas a querer tener.
-        Date un par de años.
-        TODAS quieren.
Y cuando contraargumento diciendo que tengo amigas y parejas que no han querido la respuesta es: “será que no pueden”.  Y esto es lo más flojo que he encontrado porque los hay que tachan la falta de instinto maternal o paternal de “absoluto egoísmo”. Sin comentarios.
Qué manía. Hay personas que ponen en su balanza lo que implica tener niños y deciden que no los van a tener, hay otras que deciden tenerlos y son las personas más felices del mundo, pero al final, volvemos a lo mismo. Es una elección. Es elegir un estilo de vida. No sé si tendré hijos o no. Quizá sí, quizá no, quizá quiera y no pueda y quizá no quiera y ocurra, pero decida lo que decida, será una decisión personal y meditada. Que no me quiten mi capacidad de decidir, porque me tratan de cortar libertad. Y la libertad es uno de mis valores. Para mí, el primero. Que cada uno elija el suyo.

Diana

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