domingo, 17 de junio de 2012

Características para ser líder de tu vida (aunque no tengas gente a tu cargo)

A  I.E,  que aunque no tiene nada que ver con el tema del que hablamos, me ha inspirado.


A veces, en los cursos que doy, cuando les hablo de liderazgo, se quedan perplejos.

-          “Yo no tengo que ser un líder, no tengo gente a mi cargo, yo trabajo solo, mi tarea es mi tarea, no necesito nada más”.

La gente, a menudo, cree que sólo pueden ser líderes las personas que tienen equipos a su cargo. Cuando lanzo esta pregunta me han llegado a decir, incluso, que es “a partir de dos personas”, cuando uno lidera. Si no es así, no se puede ser líder. No está en la definición.

¿No puede ser uno líder de su propia vida?, ¿no es ya, de por sí, un liderato de GRAN NIVEL?, ¿creemos que es tarea fácil? Yo, personalmente, considero que es un trabajo que se tarda años en dominar y que incluso puede que nunca llegue a ser perfecto.

¿Qué podemos hacer?

-          Transmite confianza: sin confianza no se puede vivir; confiamos en que cuando cogemos un avión llegará a su destino, confiamos en un restaurante y la calidad de su comida cuando nos sentamos a comer. La confianza es energía.  Proporciona seguridad, optimismo, bienestar, alegría. La confianza da fortaleza y felicidad para vivir. Es lo que diferencia a un amigo de un no amigo. Los amigos están ahí “a las buenas y a las malas”, cuentas con ellos, les haces partícipes de tus alegrías y miserias. Plantéate ser un árbol de confianza para los tuyos, dales energía, hazles libres de poder contar contigo.

-          Escucha: pero escucha con todo el cuerpo, escucha con los cinco sentidos, fíjate en lo que esa persona te está contando, en cómo impacta en su cuerpo su relato; ¿transmite felicidad?, ¿vibra? O por el contrario ¿parece tener miedo?, ¿se le ve convencido? Escucha sin pensar en ti, en tu historia, escucha al otro y no escuches el murmullo que hay en tu cabeza cuando alguien te está hablando.

-          Motiva: trata de animar a los tuyos, cree en sus proyectos y no seas la piedra del camino, cree en ellos y se verán más capaces de hacer lo que se propongan. Aliéntales, no dejes que abandonen a la primera de cambio.
-          No prejuzgues: no hables de alguien sin saber su verdadera historia, sin saber lo que le llevó a hacer determinada cosa o acción. No pienses: “yo nunca lo haría” porque la realidad es que no lo sabes.

-          Empatiza: trata de entender los sentimientos del otro, no los banalices o les quites importancia, ponte en sus zapatos, intenta averiguar cómo puede sentirse, qué le mueve y qué le hace llorar. No preguntes porqué, simplemente acompaña y comprende.

-          Se curioso: aprende, ponte metas, no pienses que es tarde, que no tienes edad, que se te pasó el arroz. Si algo te interesa métete en ello, investiga, lee, curiosea. Te hará sentirte ágil y vivo, te hará sentir mentalmente activo. Serás capaz de todo y no verás barreras.


¿No es un trabajo más que suficiente?



Diana

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